MÁS ALLÁ DE UNA EXPRESIÓN Los pies… No suelen caracterizarse por ser algo bonito precisamente (aunque haberlos haylos). De joven solía reírme con un amigo junto con el cual decíamos la frase “es (tal cosa) más feo que los pies de otro”; y es que los pies “de otro” no suelen atraernos mucho, más bien sucede lo contrario, ¡que no nos toquen con los pies!. Pero como en todo, ciertamente hay sus excepciones, porque dentro de no ser algo tan bello como puede ser unos ojos bonitos, pueden haber pies cuyas características sean las óptimas para los cánones de una buena anatomía. Llegan incluso a convertirse en algunos casos en un asunto de sensualidad. Recuerdo a mi madre comentar en varias ocasiones cómo antes de ser novia de mi padre le atraían mucho sus manos y sus pies. Especialmente sus pies, ya que eran más difícil verlos y tenía que llegar el buen tiempo y la ocasión de alguna excursión al campo o playa donde pudiese darse el caso de estar descalzos. El texto que hoy os prese...
Desde la azotea de mi bloque hay vistas muy corrientes, edificios corrientes de un barrio corriente; no es mía particular, pertenece a la comunidad, pero un café en la tarde sienta muy bien allí. Sin embargo, tengo una "azotea" (mi cabeza) que sí es personal e intransferible. Ahí comienza la contemplación y reflexión de unas vistas que superan con creces lo que hay delante de mis ojos... Ahí, con un cafe en una mano y la Biblia en la otra, me elevo en las meditaciones de las Glorias de mi Dios.