Juzgar o no juzgar... he aquí la cuestión. Una cosa es juzgar a las personas , lo cual no nos corresponde a ninguno, y otra cosa es juzgar los frutos , es decir, las consecuencias o resultados de sus vidas; y ese “juzgar” se ha de entender en el plano de “discernimiento” ... Somos responsables de discernir si un fruto es bueno o malo.... (el resultado de la vida de drogadicción no es bueno, no hay dudas) y ante tal evidencia saber a qué atenernos... Ese “por sus frutos los conoceréis” nos lleva a la reflexión: debo conocer con quién ando y de quién aprendo… no puedo opinar a simple vista, pero los frutos me dan información suficiente para saber si he de tomar ciertas precauciones. Las madres decían “no te juntes con…”. Pero existía un problema y ese problema era la referencia en la que se pudieran basar para decir con quién juntarse o no: si la ropa era tal o cual, o sus padres pensaban tal o cual…. etc…. no, no consiste en eso… Quiero destacar que esa adver...
Desde la azotea de mi bloque hay vistas muy corrientes, edificios corrientes de un barrio corriente; no es mía particular, pertenece a la comunidad, pero un café en la tarde sienta muy bien allí. Sin embargo, tengo una "azotea" (mi cabeza) que sí es personal e intransferible. Ahí comienza la contemplación y reflexión de unas vistas que superan con creces lo que hay delante de mis ojos... Ahí, con un cafe en una mano y la Biblia en la otra, me elevo en las meditaciones de las Glorias de mi Dios.