PERDIDOS Una de las enseñanzas básicas y fundamentales del Evangelio es que el ser humano, cada persona, está perdida. ¿Cuántos se sienten así? No son tantos. Hay dudas, confusión, inseguridades, pero pocos dirán "me siento perdido" o "estoy perdido". El Evangelio, además, va un paso más allá de lo que podríamos pensar que significa "perdidos", que no es sólo ese mar de dudas de "¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a donde voy?"; no es simplemente ir sin rumbo, o con rumbo desconocido, sino algo más grave: UN RUMBO CON FIN TRÁGICO . Y de ahí que el destino final del hombre, fuera de la presencia de Dios, se llame: PERDICIÓN. Es por esta realidad que Dios envía al Verbo, que es Dios mismo, para hacerse hombre y venir a este mundo, y "buscar y salvar lo que se había perdido" . Así la Biblia expresa alegóricamente esta búsqueda como la de un Buen Pastor que lo deja todo, lleno de amor, para encontrar a la oveja que se perdió porqu...
Desde la azotea de mi bloque hay vistas muy corrientes, edificios corrientes de un barrio corriente; no es mía particular, pertenece a la comunidad, pero un café en la tarde sienta muy bien allí. Sin embargo, tengo una "azotea" (mi cabeza) que sí es personal e intransferible. Ahí comienza la contemplación y reflexión de unas vistas que superan con creces lo que hay delante de mis ojos... Ahí, con un cafe en una mano y la Biblia en la otra, me elevo en las meditaciones de las Glorias de mi Dios.